OTORRINOLARINGOLOGÍA PEDIÁTRICA / Otitis externa

¿QUÉ ES?
Se trata de una infección de la parte externa del oído, que comprende desde el pabellón auricular o la oreja hasta el conducto externo del oído y el tímpano, es causado en su mayoría por bacterias o algunos virus, en una proporción mucho menor, puede ser causado por hongos, generando una inflamación aguda en esta región del oído que evoluciona rápidamente generalmente entre dos o tres días y se caracteriza por dolor que puede ser severo.
El curso de la enfermedad será más severo si el paciente sufre enfermedades que afecten su sistema inmune como la diabetes por ejemplo o como es el caso de personas que se encuentran tomando alguna terapia que disminuya sus defensas, lo que es más común en ancianos asociado a problemas de piel como resequedad o dermatitis.
SÍNTOMAS
El paciente con otitis externa aguda presenta generalmente dolor de intensidad moderada a severa, que se puede extender hacia la cara, acompañado o no salida de líquido purulento, sensación de oído tapado, junto con picazón del área afectada, sensibilidad de la oreja en general y se puede observar en algunos casos enrojecimiento de la piel. En los pacientes usuarios de audífonos interfiere con su uso adecuado.
DIAGNÓSTICOS
El diagnóstico de ésta enfermedad generalmente es clínico, esto quiere decir que su otorrinolaringólogo debe realizar un completo examen físico para descubrirlo, la otoscopia que permite visualizar dentro del conducto del oído hasta la membrana timpánica, puede ser un poco incómoda o dolorosa debido a la inflamación del conducto, se puede encontrar enrojecimiento del tímpano o la presencia de secreciones que impidan determinar el estado del tímpano, también es posible que se presente dolor al manipular el pabellón auricular en una proporción que puede ser desmedida, es decir puede ser mayor el dolor que siente el paciente de lo que se puede observar al realizar el examen físico.
Con los criterios clínicos necesarios el médico puede realizar el diagnóstico de Otitis Externa Aguda, sin necesidad expresa de realizar ningún examen paraclínico con el fin de confirmarlo. Excepto en pacientes que no presenten síntomas muy claros o que no evolucionen favorablemente con el manejo que se ha instaurado. Su médico además debe descartar otras enfermedades que presentan síntomas similares como son las alteraciones de la articulación mandibular que por su cercanía anatómica puede parecerse o como en el caso de la forunculosis o dermatitis de la piel oído que comparte algunos de los síntomas como el dolor.
TRATAMIENTO
Debido a que la causa más común es una infección bacteriana, el manejo generalmente aceptado se basa en la administración de antibiótico, según la academia americana de otorrinolaringología este antibiótico se debe administrar directamente sobre área afectada, es decir por medio de gotas óticas que se aplican en el conducto del oído y contienen una mezcla de antibiótico que actúa contra las bacterias más comúnmente encontradas en este tipo de infecciones, además de un antiinflamatorio de tipo esteroide y un antiséptico en una sola presentación, para lograr el efecto deseado usted debe aplicar las gotas según la indicación de su médico durante siete diez días, además será útil si el paciente acostad ubica su oído afectado hacia arriba y aplica las gotas desde la pared del conducto y espera en esa posición entre tres a cinco minutos. Se ha demostrado también mayor efectividad del tratamiento si una tercera persona le ayuda en la aplicación de las gotas. Según el caso de cada paciente su otorrinolaringólogo considerara necesario realizar algún tipo de curación o limpieza del oído y en ocasiones colocación de una pequeña mecha o espuma especial dentro del conducto.
Los antibióticos sistémicos o por vía oral, no están indicados en todos los casos de otitis externa, de hecho únicamente se deben utilizar si el paciente sufre de alguna patología que comprometa su sistema inmunitario como en el caso de la diabetes mellitus, enfermedades autoinmunes, VIH, entre otras, en las cuales es útil combinar ambos tipos de terapia y según el caso y la evolución será necesario realizar imágenes por medio de tomografía computarizada, para evitar complicaciones ya que estas personas son susceptibles a entidades más agresivas y a las infecciones por hongos.
En relación con el manejo del dolor que es el síntoma que más preocupa a los pacientes porque puede ser severo, es pertinente el uso de analgésicos y antiinflamatorios por vía oral y con horario determinado para mantenerlo bajo control.
Dentro de las medidas de cuidado del paciente es de vital importancia mantener el oído seco, evitar la caída de agua al bañarse por medio de tapones de silicona o simplemente con el uso de algodón con un poco de vaselina para de esta manera sellar el conducto del oído, evitar los deportes de agua y no sumergirse ni utilizar piscinas por el tiempo que dure el tratamiento.
RECOMENDACIONES
- No automedicarse, prefiera siempre consultar y tomar los medicamentos formulados por su médico.
- Si el paciente además sufre de otras enfermedades crónicas informe oportunamente a su médico.
- Evite manipular el oído realizando limpiezas en casa con agua o remedios caseros
- Mantenga el oído seco durante todo el tratamiento por medio del uso de tapones de silicona diseñados a la medida o simplemente utilizando algodón con vaselina
- Evite los deportes de agua y sumergirse en piscinas hasta que su médico lo indique
- Consulte siempre a un Otorrinolaringólogo certificado por la ACORL
BIBLIOGRAFÍA
Charles W. Cummings: Otolaryngology: Head & Neck Surgery, 5th ed. Mosby Elsevier
Richard M. Rosenfeld, Clinical practice guideline: Acute Otits Externa, American Academy of Otolaryngology head and neck surgery 2014.